CUANDO EL REMEDIO ES PEOR QUE LA ENFERMEDAD. LOS ANTIDEPRESIVOS CLÁSICOS.

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La búsqueda de nuevos tratamientos farmacológicos para combatir la depresión es la diana de muchos trabajos científicos desde los años 50 que aparecieron los primeros antidepresivos hasta hoy día.

Los primeros antidepresivos que se conocen, son los antidepresivos tricíclicos (TCA) y los inhibidores de la enzima monoamina oxidasa (MAOi), ambos fueron descubiertos por serendipia, siendo los TCA producto de la búsqueda de antipsicóticos y los MAOi de la investigación de fármacos contra la tuberculosis (Sthal, 2013).

Estos antidepresivos a los que llamamos “clásicos” o de primera generación comparten su efectividad en el tratamiento de los síntomas depresivos, sin embargo su utilización actualmente es muy limitada y han pasado a ser fármacos de segunda y tercera línea.

Nos centraremos en explicar los motivos por los que a pesar de la efectividad de estos fármacos, se han desarrollado otros antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (SSRI) o los que incluyen inhibición de la recaptación de norepinefrina (SNRI) (tratamientos de primera línea en la actualidad) y sigue habiendo una necesidad imperiosa de desarrollar nuevos tratamientos para esta enfermedad que tan presente está en nuestra sociedad.

MAOi

Además de su efecto antidepresivo también son efectivos con trastornos de ansiedad como la fobia social o el trastorno de pánico (Cole y Bodkin, 2002).

La enzima monoamina oxidasa (MAO) metaboliza dopamina, tiramina, serotonina y norepinefrina (NE), por lo que su inhibición provoca un aumento en los niveles de monoaminas que parecen estar reducidos en los casos de depresión (Stahl, 2013). Sin embargo debido a su mecanismo de acción presenta varias limitaciones:

  • MAOi y tiramina

 Los MAOi pueden producir una crisis hipertensiva tras la ingesta de alimentos con niveles altos de tiramina (Wimbiscus, Kostenko y Malone, 2010). Normalmente, la liberación de NE estimulada por la presencia de tiramina no tiene graves consecuencias debido a la acción de MAO que destruye esta NE liberada (Gardner, Shulman,Walker y Tailor, 1996); pero si MAO está inhibida por el tratamiento puede ser peligroso, por lo que el paciente debe tener cuidado con la dieta y evitar todos aquellos alimentos altos en tiramina como: quesos añejos, encurtidos, carne ahumada o secada al aire, soja, chucrut, cerveza o vino.

  • MAOi  y simpatomiméticos

Cuando se administra MAOi y otras sustancias que aumentan la estimulación adrenérgica pueden ocurrir reacciones hipertensivas muy peligrosas (Lawrence, Adra y Gillman, 2006; Wimbiscus, Kostenko y Malone, 2010). Entre dichas sustancias se encuentran: descongestivos que estimulan los receptores α1 postsinápticos, estimulantes y otros antidepresivos.

  • MAOi y anestésicos

 La anestesia general y los anestésicos locales pueden producir variaciones en la presión sanguínea, por lo tanto para intervenir a un paciente tratado con MAOi se debe limpiar el organismo del fármaco al menos 10 días antes (Huyse, Touw, van Schijndel, de Lange y Slaets, 2006).

  • MAOi y agentes serotoninérgicos

El uso de MAOi junto con SSRI es muy peligroso ya que el exceso de serotonina producido, puede dar lugar al llamado “síndrome serotoninérgico” cuyas características varían desde migrañas, agitación, confusión hasta hipertermia, coma, colapso cardiovascular, daño cerebral hipertérmico permanente e incluso la muerte (Dvir y Smallwood, 2008). Además de los mencionados, también hay que evitar la combinación de MAOi con algunos opioides y con TCA (Gillman, 2007).

TCA

Los antidepresivos tricíclicos bloquean la recaptación de NE o de NE y serotonina a la vez. Aunque son bastante efectivos, desafortunadamente cuentan con otras acciones farmacológicas indeseadas:

  • Bloqueo de receptores colinérgicos muscarínicos M1

Su acción anticolinérgica puede producir sequedad de boca, visión borrosa, retención urinaria y estreñimiento (Remick, 1988).

  • Bloqueo de los receptores histamínimos H1

Sus acciones antihistamínicas pueden ser sedantes y dar lugar a la ganancia de peso (Sthal, 2013).

  • Bloqueo de receptores adrenérgicos α1

Puede provocar hipotensión ortostática y mareos (Sthal, 2013).

  • Bloqueo de los canales de sodio dependientes de voltaje (VSSCs)

Su acción sobre los VSSCs en cerebro y corazón en dosis muy elevadas puede causar coma, convulsiones y arritmias cardíacas (Sudoh, Cahoon, Gerner y Wang, 2003).

Una vez vistos los puntos de acción de los antidepresivos de primera generación y los efectos que su administración puede generar, podemos entender que en la actualidad no sean la primera opción de tratamiento en el caso de la depresión tras el descubrimiento de los SSRI y SNRI que tienen una diana mucho más específica y por consiguiente, menor cantidad de efectos adversos y de menor gravedad. A pesar de ello, estos últimos tratamientos tampoco acaban con el problema que presenta la depresión, puesto que no son efectivos en muchos pacientes y en los casos en los que sí lo son, la mejora de la sintomatología tarda demasiado en aparecer y es difícil de mantener a lo largo del tiempo. Con todo ello, la investigación orientada al desarrollo de nuevas terapias farmacológicas para depresión continua creciendo día a día aportando cada vez resultados más prometedores de los que hablaremos en futuras entradas.

Referencias

Cole, JO y Bodkin JA. (2002) MAO inhibitors: an option worth trying in treatment-resistant cases. Current Psychiatry; 1(6): 40–47

Dvir Y y Smallwood P. (2008) Serotonin syndrome: a complex but easily avoidable condition. Gen Hosp Psychiatry; 30(3): 284–287.

Gardner DM, Shulman KI, Walker SE y Tailor SA. (1996) The making of a user friendly MAOI diet. J Clin Psychiatry; 57(3): 99–104.

Gillman PK. (2007) Tricyclic antidepressant pharmacology and therapeutic drug interactions updated. Br J Pharmacol; 151(6): 737–748.

Huyse FJ, Touw DJ, van Schijndel RS, de Lange JJ y Slaets JP. (2006) Psychotropic drugs and the perioperative period: a proprosal for a guideline in elective surgery. Psychosomatics. 47(1): 8–22.

Lawrence KR, Adra M y Gillman PK. (2006) Serotonin toxicity associated with the use of linezolid: a review of postmarketing data. Clin Infect Dis; 42(11): 1578–1583.

Remick, R. A. (1988). Anticholinergic side effects of tricyclic antidepressants and their management. Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry12(2), 225-231.

Stahl, S. M. (2013). Stahl’s essential psychopharmacology: neuroscientific basis and practical applications. Cambridge university press.

Sudoh, Y, Cahoon, E. E., Gerner, P. y Wang, G. K. (2003). Tricyclic antidepressants as long-acting local anesthetics. Pain, 103(1), 49-55.

Wimbiscus M, Kostenko O y Malone D (2010). MAO inhibitors: risks, benefits, and lore. Cleveland Clinic J Med; 77(12): 859–882.

 

ELENA LÓPEZ TERRONES

Investigadora CSIC-IIBB/

Doctoranda en Biomedicina/

Máster en Neurociencias/

Graduada en Psicología

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